A menudo estamos escuchando que el gran problema de nuestras escuelas, de la educación en general, es que las metodologías de enseñanza no avanzan al mismo tiempo que nuestra sociedad. Realmente no es que no avancen al mismo tiempo sino que apenas avanzan y nos hemos quedado en métodos que en un futuro muy próximo se quedarán totalmente obsoletos.

Quizás la clave está en modificar de raíz nuestra forma de entender las necesidades que cualquier alumno va a requerir en unos años, en un entorno cada vez más cambiante donde la mejor habilidad estará relacionada con la capacidad de adaptarse al cambio. Desde pequeños nos acostumbramos a sacar el máximo rendimiento de las habilidades y conocimientos que vamos adquiriendo para finalmente adentrarnos en la inercia de uso, así hemos aprendido las cosas y así las seguiremos haciendo puesto que siempre han funcionado.

¿Y si esas habilidades y conocimientos dejan de funcionar de forma tan efectiva? ¿Y si empiezan a limitar las formas de pensar, de mejorar, avanzar y de desarrollarse?

Si esto ya está sucediendo en nuestro entorno, ¿Qué podemos pensar de lo que sucederá en 20 años? ¿Hacia dónde debemos dirigir a nuestros alumnos? John Moravec, ya ha definido un término para el trabajador de un futuro no tan lejano como parece: Knowmad, nómada del conocimiento y la innovación, que deberá dominar 19 competencias fundamentales. Entre ellas, hay 3 que son especialmente relevantes:

  • Ser capaz de resolver problemas desconocidos en contextos diferentes.
  • Ser capaz de adaptarse a distintos contextos y entornos.
  • Ser capaz de desaprender rápidamente, sumando nuevas ideas.

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”  Albin Toffler

Ese debe ser uno de los retos principales de la enseñanza, aprender a desaprender de forma crítica, para que sean capaces de adaptarse a oportunidades cambiantes en un aprendizaje permanente, porque ya nada será para siempre.

“La medida de la inteligencia, es la capacidad de cambiar” (Albert Einstein)