La enorme oferta de recursos educativos abiertos que se nos muestran en esta sección puede producir dos reacciones que no son incompatibles entre sí. La primera es el deslumbramiento ante la cantidad y calidad de recursos que existen y las enormes posibilidades que ofrecen. Ese inmenso panorama puede producir una segunda reacción: un terrible espejismo que nos empuje a querer probarlo todo. El final de ese camino hacia la locura y desesperación puede ser la parálisis total: no soy capaz de decidirme por ningún recurso.

Quizá pensando en paliar esos efectos, se nos sugiere en el último párrafo de la lectura el ejercicio de una competencia: saber organizar los recursos para que puedan disponer de ellos los alumnos.

Sin embargo, sigue abierta una cuestión previa: cómo escoger uno u otro recurso, ¿hay algún criterio establecido que facilite hacer una buena elección?

¿Cómo escoger?

Si hemos conseguido sobreponernos al espejismo paralizante al que me refería antes, es bueno contar con algunos criterios que nos permitan hacer una buena selección. Y que, además, podamos tenerlos presentes antes de comenzar la búsqueda.

No es mi propósito exponer aquí una lista cerrada. De momento anoto algún criterio que pienso que puede servir.

  • El recurso tiene que estar al servicio de la didáctica y no al revés.
  • Un recurso será eficaz en la medida en que me permita trabajar el contenido que yo quiera trabajar.
  • Los contenidos que se pueden trabajar con los recursos no solo son conceptuales. También se pueden trabajar contenidos procedimentales, actitudinales y competencias; pero para eso he de saber como evaluarlos con ese recurso en concreto.

Son solo unas ideas, pero estaría bien que a lo largo del curso surgiese un debate del que surgiese un elenco, un pequeño decálogo orientativo que facilitase acertar en la elección de recursos.