El contacto constante con personas que sufren, la falta de tiempo, de recursos, la presión por cumplir objetivos o las demandas de las personas usuarias, entre otros, hacen que los profesionales del trabajo social se tengan que enfrentar a situaciones que los hacen vulnerables al desgaste emocional.

De cómo afrontemos las distintas dificultades, y de los recursos que desarrollemos, dependerá, en gran medida nuestra capacidad de reducir y manejar el estrés, por lo que se propone como actividad, una acción formativa específica con alumnos/as de trabajo social para que puedan, ya en su proceso formativo, ser conscientes de la importancia de su propia gestión emocional e incorporar estrategias que les ayude como futuros profesionales.

Duración de la acción formativa: 20 horas en total, distribuidas en tres horas a la semana.

A quién va dirigida la acción formativa: estudiantes de trabajo social que hayan iniciado la asignatura de prácticas y estén en contacto con personas en situación de vulnerabilidad.

Contenidos de la acción formativa:

• Modelo de sufrimiento y manejo del estrés.
• EL burnout en el trabajo social.
• Factores de protección frente al burnout.
• Las emociones y sus implicaciones en nuestro bienestar.
• Sugerencias para el autocuidado emocional.

Para poder ajustar a las necesidades del alumnado la acción diseñada, poder modificarla durante su implementación y analizar su eficacia, se propone implementar una evaluación integrada como una parte central del proceso formativo. Esta evaluación constará de cuatro partes diferenciadas:

• Evaluación inicial: el objetivo será identificar, antes de iniciar la acción formativa, las situaciones que más dificultad de manejo les genera al alumnado a la hora de atender personas en situación de vulnerabilidad y así, poder ajustar mejor los objetivos y contenidos.
• Evaluación intermedia: se pedirá al alumnado que después de cada sesión, compartan con el resto del grupo, a través de alguna aplicación digital, lo que les ha servido de los temas que se han abordado y lo que han echado de menos en esa sesión. Esto permitirá al equipo docente ir adecuando contenidos durante el desarrollo.
• Evaluación final: recogerá la satisfacción y un análisis de todos los elementos del curso para tener una imagen clara de lo que ha funcionado y lo que es mejorable.
• Evaluación de seguimiento: a los tres meses de haber finalizado la acción formativa, a través de una encuesta on line, se les pedirá que analicen los elementos que se han visto en el curso que han podido incorporar en su práctica profesional y los que no.

Para realizar el proceso de evaluación se proponen dos herramientas digitales: GoogleForms y la plataforma Moodle. La primera permite de una forma sencilla y rápida crear un formulario o test de evaluación y además, analiza directamente los datos que son introducidos por el alumnado generando un Excel. La segunda, la podríamos utilizar para gestionar el curso en general, los recursos, actividades, el control del aprendizaje del alumnado e incluso para las comunicaciones.