Khan Academy y el futuro de la enseñanza

Mucho me habían hablado de Khan Academy y de su modelo de enseñanza. Es el recurso de referencia cuando se habla de la metodología Flipped Classroom, el aula invertida, que está siendo mencionada en artículos de pedagogía, trabajos final de carrera y congresos. Se trata de intercambiar los papeles de la enseñanza tradicional, haciendo que los estudiantes reciban la clase magistral en casa, y que realicen las actividades en las aulas de los centros educativos. Siempre con el ordenador, claro. A mi modo de ver esto puede solucionar algunos problemas que podía tener la escuela del pasado, aunque esta solución puede llevar aparejadas algunas desventajas que intentaremos desgranar más abajo.

En primer lugar, me he registrado como estudiante en la página en lengua española de Khan Academy, y el resultado ha sido el acceso a una serie de materias como Ciencias (Química, Física, Ingeniería) y Matemáticas. Pero no había opciones de Letras: Historia, Literatura, Filosofía o Geografía. Aunque la cantidad de lecciones y vídeos respecto a Ingeniería Eléctrica es realmente vasta y diversificada, me ha sorprendido no encontrar algo parecido respecto a otros campos como los humanísticos. Añadiría que no falta una abundante cantidad de vídeos, que hubiera hecho mis delicias en la asignatura de Tecnología de la antigua Formación Profesional, pero prácticas no hay tantas, y algunas son bastante rudimentarias, al estilo de test de preguntas, lo que me ha decepcionado un poco. En los niveles inferiores de matemáticas, por ejemplo, se sigue el sistema antiguo de plantear preguntas sobre ecuaciones y ofrecer un recuadro para que anotes la respuesta. Pienso que esto depende de los propios docentes y diseñadores de las clases, y que podría cambiar hacia programas más sofisticados. Algunos ya existen en la red, como los esquemas de automatismos y relés que te permiten diseñar y dimensionar instalaciones industriales.

En cuanto a la metodología de la enseñanza me ha inquietado un poco el nivel de seguimiento de los estudiantes que se comenta en sus páginas iniciales, señalando que podremos comprobar si han visto un vídeo de forma completa y seguida, y penalizando que se haya visualizado a saltos, o la cantidad de equivocaciones que tienen en la ejecución de las prácticas o actividades. Este modelo, que puede ser muy bueno para un seguimiento de la Enseñanza Personalizada o PL, como la llama Thomas en su artículo del Financial Times (Thomas, 2018), creo yo que se inmiscuye en terrenos peligrosos respecto a la propia manera de estudiar de los alumnos. A mi parecer cada uno de nosotros tenemos estilos propios y personales de adquirir  habilidades necesarias o exigibles. Para el profesor no debería de haber caminos “ideales” o “itinerarios correctos” en la asimilación de la enseñanza de esas destrezas. Creo que nuestra función se debería de centrar en aprestar los recursos necesarios y en la acreditación de esas competencias. No en el camino que ha de llevar a ellas. Por ejemplo, no contar como visualizado un vídeo no registrado por el sistema, simplemente porque se ha visto “a saltos” es paradigmático. Hay estudiantes que pueden activarlo como segunda tarea, mientras están haciendo otra cosa, o simplemente ausentándose, y contabilizar como “visto”.

Por tanto, lo que más me gusta de Khan Academy es la metodología de Flipped Classroom, que cambia el rol o papel de la clase tradicional y la convierte en un espacio donde se puede preguntar ante problemas concretos. Y también el acceso a vastos recursos online en forma de vídeos, lecturas y actividades. Lo que menos, el seguimiento.

En mi tarea docente considero que es una excelente herramienta para, por ejemplo, la visualización de películas, cuyas actividades se pueden hacer en clase y así dejamos el visionado para casa. Esto rompería con la forma tradicional de utilizar películas de gran metraje en los colegios, tarea poco menos que imposible debido a la duración de la mayor parte de ellas, y que tenía por consecuencia el apartamiento de los films de las aulas.

Sin embargo, está claro que actualmente el profesorado debería de escoger alguna aplicación (lino.it por ejemplo) para otorgar libre acceso a clases magistrales grabadas, material escrito de apoyo, y desde luego actividades de todo tipo: iniciales, de consolidación, de refuerzo y de ampliación. Pero también creo que al menos para la educación estrictamente presencial no debería de haber un “seguimiento” o “monitorización” de la andadura de los estudiantes en la aplicación de referencia, porque creo que eso entrañaría adulterar la misión de un docente que no trate de usurpar el papel de los psicopedagogos.

Si es que queremos que la enseñanza sea fuente de conocimiento, y no una tutoría continua.

Juan Manuel Alonso