Introducción

He decidido escribir este articulo utilizando la plataforma de aprendizaje Khan Academy. Desde hace un tiempo me he interesado en la educación digital, la enseñanza online, y todo lo que implica educar a través de la tecnología. De hecho, desde antes de empezar a trabajar en la UNIR me apunté como profesora voluntaria en una de las clases de la Khan. Me llamaba la atención el hecho de que fuera una Universidad que ofrece la posibilidad a estudiantes de todo el mundo de aprender online, con video de la duración de unos 10 minutos máximo, y sobre cualquier argumento.

https://www.khanacademy.org/contribute

Las plataformas gratuitas…

Personalmente creo que la educación digital es un reto y una oportunidad que no hay que dejar escapar. Es importante aprovechar la tecnología para compartir el conocimiento y dar la posibilidad a toda clase de persona, independientemente de su edad y procedencia, de aprender y seguir desarrollando sus conocimientos a lo largo de toda la vida. Sin embargo, a propósito del aprendizaje personalizado (AP), creo que, si por un lado ayuda en este reto de una educación global de calidad, por otro lado, puede complicarlo.

Hay muchas cuestiones éticas ligadas al AP, primero, y como sugieren algunos de los artículos del curso, no es lo mismo personalizar el aprendizaje que “individualizarlo”. El aprendizaje individual, quizás, se acerca, más bien, al concepto de aprender “solos” delante de un ordenador, mientras que la educación va por otro lado. La experiencia del aprendizaje tiene que ser compartida y colaborativa, y, en este sentido, la tecnología puede ayudar. Los juegos, los tests o las plataformas educativas que ponen a disposición herramientas educativas para el aprendizaje de las personas pueden ser compartidas entre dos o mas estudiantes y personalizadas según sus propias exigencias didácticas.

Sin embargo, hay cuestiones éticas ligadas a la educación digital, en general, que no tienen que ser subestimadas. El hecho de que el aprendizaje online de las plataformas educativas gratuitas (Edx, Khan Academy, etc,) que, por cuanto personalizado, tiende a incluir la misma tipología de estudiante (ya escolarizado y con un background socioeconómico occidental, por así decirlo) no ayuda a cumplir con la idea de partida de estas empresas, y de llegar también, y sobre todo, a estudiantes menos favorecidos económicamente. Tampoco hay que olvidar la ética de los algoritmos que, a cambio de nuestra información personal, ofrecen conocimientos de alto nivel (muchos de los profesores de estas plataformas suelen ser muy reconocidos a nivel mundial) mete en discusión “la gratuidad” de estas instituciones que reproducen un modelo de negocio de intercambio económico parecido al de las empresas privadas.

Finalmente, creo que plataformas como la Khan Academy, tienen que existir, y que el aprendizaje personal es una suertuda consecuencia de esta tipología educativa que implica un cambio que, más que temido, tiene que ser controlado y personalizado según los contextos sociales y economicos de cada uno, y aplicando las politicas de privacidad adecuadas para preservar la identidad de las personas.