Los mapas mentales favorecen la memoria visual, fomentan la creatividad y desarrollan el trabajo colaborativo. Suelen ser una buena herramienta para recordar contenidos, así que solemos utilizarlos en clase como un modo de finalizar y recapitular lo dicho. Para los alumnos es un momento de participación, y también de diversión. Mientras que para el profesor es una fuente de información respecto a cuáles son los conceptos en los que habría que profundizar.

El mapa mental que se crea al finalizar una clase nos sirve siempre como punto de partida de la siguiente, actuando como ese peldaño sobre el que se va a seguir construyendo. De este modo, esta red de conceptos e ideas puede ir creciendo a medida que avanzamos en el estudio de la asignatura, lo que proporciona al alumno un buen resumen de los conceptos clave que ayudará al estudio.

Siempre he utilizado Bubble.us para mis propios proyectos, y me ha parecido útil aunque, quizá, no demasiado amigable.

Por eso mismo, es necesario un breve entrenamiento en el uso de la herramienta antes de que los alumnos la utilicen, de manera que se produzca un trabajo eficaz. Merece la pena dedicar ese tiempo necesario a la formación dados los beneficios que vamos a obtener utilizando el mapa mental a lo largo de todo el curso, no solo a nivel de aprendizaje, si no también a nivel de mejora de la motivación, la confianza y el trabajo en equipo.