En esta ocasión se tratará el tema de la retroalimentación después de una prueba de unidad de asignatura.

Los principios generales de la retroalimentación son en primer lugar tener empatía y creando puentes a fin de que el estudiante no se cierre.   Debe ser en una atmósfera de positivismo y esperando lo mejor, iniciando con lo bueno que se ha hecho y resaltando las potencialidades del estudiante y los esfuerzos realizados.

Considero que la mejor vía es cara a cara sentados con técnicas de rapport y no frente a frente sino en la misma posición.  El rostro y el lenguaje facial debe mostrar cordialidad y confianza.  Si no se dispone la oportunidad de hacerlo cara a cara, el mail es la mejor manera de modo que sea privado e individualizado.

Luego de encomiar al estudiante se puede basar en la rúbrica del trabajo y no calificar al estudiante sino su trabajo, diferenciar la persona de la actividad.  Sería bueno considerar la rúbrica y consigna bajo la cual se califica y ser siempre objetivo y usar un término técnico y exacto de lo que se puede mejorar y tratar específicamente las áreas de mejora.  En este punto sería bueno preguntar al estudiante primero qué considera él que pudo hacerse mejor, cómo podría mejorarlo qué se debió hacer, que nó se debió hacer.

Al final se debe terminar con expresiones positivas del potencial del estudiante para hacerlo mejor y con compromisos de mejorar la tarea o exámen futuros.