Para esta práctica he imaginado el tipo de retroalimentación que proporciono a los estudiantes de TFM después de haber entregado sus actividades. En concreto, mi técnica de retroalimentación para ellos sería la siguiente:

  • La retroalimentación será puntual (en un plazo máximo de 48 horas) e individual (cada estudiante tendrá su propia retroalimentación) sobre la base de los objetivos generales y específicos del curso.
  • La tecnología y las herramientas empleadas serán el correo electrónico, el foro y las tutorías individuales (online)
  • El formato elegido será un documento elaborado por puntos (desde lo más importante al menos relevante) y debatido verbalmente de ser posible la tutoría presencial.
  • Finalmente, el carácter de la retroalimentación se desarrollará sobre la base del vocabulario empleado, la capacidad de síntesis de las ideas, la capacidad de exposición escrita, el establecimiento de los objetivos general y el grado de concreción de los objetivos específicos.

Considero la retroalimentación un proceso valioso a la hora de seguir el rastro de los estudiantes como se menciona en el video del Gabinete de Tele-Educación de la Universidad Politécnica de Madrid. Es allí en donde el profesor y el alumno, conectan entre sí, y el proceso de enseñanza aprendizaje se enciende.  Los estudiantes necesitan ser revisados constantemente, sin agobios, como se menciona en el artículo de eduhack.eu, dado que “recibir demasiada (retoralimentación) puede hacer que no sean capaces de distinguir lo importante de lo rutinario”. Y, sin embargo, no dejando de marcar presencia.