Había oído hablar de Khan Academy, pero nunca había prestado demasiada atención. A fin de cuentas, las áreas que abarca no están cerca de mis áreas docentes, así que nunca había entrado hasta ahora. El catálogo de materias no es demasiado amplio, pero sí dispone de variados recursos que, según entiendo, pueden resultar un interesante apoyo para el docente. Y es que lo veo interesante de este modo: como refuerzo, repaso, actividades a añadir a los contenidos vistos en clase. Me preocupa que se entienda la tecnología como un fin en sí mismo y no como un medio para alcanzar un fin. No se trata del alumno solo con el ordenador, sino de la plataforma como manera de practicar más.

En casa, usamos aplicaciones para el refuerzo de las matemáticas, como Smartick. No se puede comparar con lo anterior, desde luego, ya que los recursos para el aprendizaje son mucho más limitados. Se trata de juegos que ayudan al niño a repasar contenidos de la asignatura de un modo sencillo y en poco tiempo al día. Sin embargo, he recordado esta aplicación al entrar en Khan Academy. Con sus muchas diferencias, en ambas herramientas veo dos cuestiones a tener en cuenta. Por un lado, los alumnos menores de 13-14 tienen que inscribirse con el permiso paterno y cada paso que se da en la plataforma o en la aplicación se reporta a los maestros o padres, que saben en todo momento del trabajo y evolución de los alumnos. Y, por otro lado, está la inevitable cuestión de la recopilación de datos que, a pesar de lo que indiquen las políticas de privacidad, no deja de ser preocupante.